Ehecachichtli

Desde que existen las guerras, desde que el humano habita el mundo, se han inventado distintas formas de infundir terror al enemigo, de demostrar poder guerrero o controlar y paralizar la fuerza antagonista. Y no solo se trata de armas: La cultura azteca, pueblo guerrero que extendió sus dominios peleando contra los pueblos lindantes, desarrolló extraños métodos para vencer al enemigo desde lo que ahora podríamos llamar un ataque psicológico. Entre ellos llega hasta la actualidad el Ehecachichtli, también conocido como "silbato de la muerte".

Este instrumento con forma de calavera recibe su nombre del dios del viento, Ehécatl; basta escucharlo una vez, unos segundos, para imaginar lo que podían sentir en carne propia quienes se enfrentaran a los aztecas en el campo de batalla, al escuchar decenas o cientos de estos instrumentos sonar al mismo tiempo, produciendo un grito desgarrador y torturado difícil de olvidar. Los investigadores explican que, además de servir para la guerra, el Ehecachichtli era utilizado también en rituales mortuorios, como una forma de acompañar al difunto en su viaje a la Tierra de los Muertos.

Procedimiento de construcción

Roberto Velázquez Cabrera
Escuela-Taller Virtual sobre Construcción de Aerófonos Mexicanos
Primera versión. 24 de febrero de 2007
http://www.tlapitzalli.com/

El barro a utilizar debe estar húmedo para que se pueda modelar con los dedos, pero no demasiado para que no se pegue a las manos ni a los palitos utilizados, ni se deformen o generen rugosidades en las superficies de las piezas al ser trabajadas.

Paso 1:
Para modelar el aeroducto se requiere una tira de barro, que se puede aplanar con un rodillo

Paso 2:
La tira aplanada se coloca alrededor de un palito redondo, para moldear el canal del aeroducto

Paso 3:
La tira aplanada y enrollado en el palito redondo (de 7.5 mm de diámetro)

Paso 4:
El aeroducto terminado en forma de tubo se deja secar un poco, para que no se deforme al oprimirlo y trabajarlo

Paso 5:
Una tortillita de barro se pega en el extremo del tubo de barro

Paso 6:
Con un palito redondo (de 3-4 mm de diámetro) y picudo se perfora la tapa, para formar un hoyo de salida del aeroducto

Paso 7:
En el interior de un molde con una cavidad semiesférica, se oprime una pieza de barro, para formar la cámara de Helmholtz, que actua como un resorte de aire

Paso 8:
Con un dedo o palo con la punta redondeada se alisa la superficie interior

Paso 9:
La cámara semiesférica terminada. Debe sobresalir un borde de barro alrededor de la pared circular, para que se pegue a la tapa de barro

Paso 10:
La tapa se hace con una tortillita perforada en el centro (hoyo de 4 mm de diámetro)

Paso 11:
La tapa circular se oprime con los dedos, para que se adiera bien a la semiesfera modelada

Paso 12:
La cámara de Helmhotz terminada se deja secar un poco

Paso 13:
Otra tira aplanada de barro se coloca alrededor de la cámara semiesferica

Paso 14:
La tira de barro se pega bien oprimiéndola con los dedos

Paso 15:
El aeroducto también se pega con la tira para formar la cámara de caos.
El eje central del aeroducto debe quedar a un ángulo aproximado de 25-30 grados
sobre la superficie de la tapa de la cámara de Helmholts y estar dirigido al centro del hoyo de la tapa superior

Paso 16:
La tira se pega bien al tubo del aeroducto con los dedos.
Se prueba el mecanismo sonoro y si se requiere ajustar la alineación del aeroducto
se puede afinar cambiando ligeramente su inclinación. Esta es la etapa mas delicada y fina,
para poder generar ruido fuerte. El mecanismo sonoro formado se deja secar un poco

Paso 17:
Se utiliza un molde, para formar el resonador con una cara de la muerte en su exterior y al frente

Paso 18:
Una tira de barro aplanado se oprime con los dedos contra el interior del molde. Se deja secar un poco

Paso 19:
Ya que se endureció un poco el mecanismo sonoro, se pega otra pieza de barro por letras y
se perfora con un palitao picudo para tener un hoyo de cuerda de suspensión

Paso 20:
La tapa del resonador moldeada se une al frente del mecanismo sonoro

Paso 21:
La tapa con rostro de la muerte se pega bien a los lados con los dedos

Paso 22:
El frente del silbato terminado se pinta de blanco y de rojo en la embocadura,
se deja secar dos o tres días.
Luego se pone al sol varias horas, para que elimine la humedad interna lo más posible

Paso 23:
El silbato se quema y se patina, en este caso con barro, para dar la apariencia de que estaba enterrado

Nota: Ese modelo experimental se quemó a cerca de 1000 grados y después se cubrió con varias capas de materiales sintéticos y epóxicos,
para tapar el poro, darle mayor dureza, disminuir su fragilidad y aumentar su durabilidad y uso.
Esas características fueron solicitadas por el compositor Enrico Chapela, ya que quería disminuir el riesgo de rotura de unos modelos similares,
porque van a ser incluidos y usados en varios de sus conciertos programados.